Los partidos están de
acuerdo en subir la base de cotización y la pensión máxima
El Pacto de Toledo
trabaja desde final de 2016 en explorar las medidas necesarias para devolver el
equilibrio financiero a la Seguridad Social, lastrada con un déficit histórico
de 19.000 millones, el 1,7% del PIB. La comisión parlamentaria escucha ahora la
opinión de expertos, pero cada partido lleva debajo del brazo sus propias
recetas para asegurar la viabilidad de las pensiones.
Buscar ingresos adicionales es ahora el objetivo. La
Seguridad Social defiende que para aligerar cargas una de las opciones podría
ser que las pensiones de viudedad y orfandad pasaran a financiarse con
impuestos, lo que permitiría ahorros de unos 25.000 millones que es la cantidad
que cuesta sostener las pensiones de muerte y supervivencia. La medida no es
compartida por el PSOE porque sostiene que eliminaría el carácter contributivo
de las prestaciones y, por tanto, su proporcionalidad con lo cotizado.
El PP no es partidario de crear un nuevo impuesto para
financiar las pensiones, a diferencia del PSOE, que defiende la creación de un
«recargo de solidaridad», un tributo al estilo francés que incluiría una cesta
de impuestos, cuyos ingresos se destinarían a pensiones. Para el Ejecutivo esta
opción desvirtuaría una de las esencias del propio sistema, su contributividad.
Si hay algo en lo que la mayoría están de acuerdo es en
ampliar los denominados «destopes». Es una medida que el propio Rajoy se
comprometió a estudiar y que cuenta con el apoyo de los partidos de izquierda y
de CC.OO. Se trataría de eliminar los topes que hoy existen tanto en las
cuantía de las bases de las cotizaciones como en la pensión máxima. Ello
implicarían que pagaran más los que ganan más, pero también recibirían más
renta. El PSOE ha defendido una elevación gradual de las base máxima de
cotización y de la mejora progresiva de las bases mínimas (vinculada al
incremento del salario mínimo interprofesional). La medida no gusta nada a la
CEOE, que ya ha advertido de que mantener elevadas las cotizaciones daña el
crecimiento y el empleo.
Trabajar más es otra receta que cuenta con defensores y
detractores. El Gobierno se ha comprometido a incentivar voluntariamente la
vida activa de los trabajadores haciendo compatible el cobro del 100% de la
pensión con un empleo. Los límites actuales -el 50%- no han funcionado por las
exigentes condiciones de acceso (65 y cuatro meses este año y máximo cotizado),
y eso explica que poco más de 30.000 trabajadores compatibilizan hoy su pensión
con un trabajo remunerado. Casi el 85% son autónomos.
Y salvo el PP y Ciudadanos, los partidos están de acuerdo en
volver a revalorizar las pensiones de acuerdo con el IPC. En los últimos cuatro
años la subida aplicada a las pensiones ha sido el mínimo fijado en la Ley de
Pensiones, el 0,25%. Con la evolución que están teniendo los precios es
probable que los jubilados pierdan poder adquisitivo en 2017.